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lunes, 11 de mayo de 2009

Discursiando ...

Hace algunos años... prácticamente: 10!!!! , fui honrada con la responsabilidad de decir algunas sentidas palabras en la colación de grados de la promoción de Fonoaudiólogas y Licenciadas en Fonoaudiología 1999...
Releyéndolo hoy... vuelvo a hacerme las mismas preguntas y apuesto nuevamente al poder de la utopía....

"Sr. Decano de la Facultad de Medicina de la UNC, Sra. Directora de la Escuela de Fonoaudiología, compañeros docentes, alumnos, Sres padres , amigos que hoy nos acompañan...
A las puertas de un nuevo milenio...
Cuántas veces hemos escuchado esta expresión últimamente ?
De tan repetida se ha transformado en un slogan, un clishe que nos vende la fantasía de un porvenir, extremadamente cercano, y esperanzadamente mejor.
Cuánto proyectamos pensando en el año 2000! Y ya, el 2000 nos apresura!
Así, si me permiten, estas palabras de despedida como alumnos y bienvenida al ejercicio profesional, tienen que ver con los tiempos que se aproximan y nuevos y viejos desafíos...
Durante varios años, esta magnífica casa de altos estudios les brindó lo mejor: excelencia académica, pero además una formación integral que excede el marco de lo estrictamente conceptual e instrumental, para trascender hacia lo humano – personal en el plano de las actitudes y valores.
Y es desde allí, que hoy quiero dirigirme a Uds., desde la reflexión de la propia experiencia personal - profesional y docente.
Tuve la honra de acompañar vuestro crecimiento a lo largo de 2 años. Aún recuerdo la primera clase de Introducción a la Fonoaudiología del Ciclo Nivelador, donde me atreví a decirles que la elección de una determinada carrera no sólo respondía a la pregunta ¿qué quiero HACER??, sino, fundamentalmente: ¿qué quiero SER??
Y me aventuré a asegurarles que entre el HACER y el SER, no es posible una neta dicotomía tratándose de las denominadas “ciencias de la salud” que abordan al hombre en su dimensión espiritual- biológica- psicológica- social ; y más particularmente aún, en el caso de la disciplina que nos compete: la Fonoaudiología, que estudia algo tan maravilloso como la voz, la palabra, la audición y el lenguaje; atributos esenciales de la comunicación humana.
Involucrarse, comprometerse no es otra cosa que inscribir en la propia historia la elección vocacional.
Es por eso que como docente, a la par de los conocimientos específicos, me han escuchado insistir en la ética, la solidaridad y la irrenunciable utopía de trabajar y creer en un mundo más humano, como los pilares que sostienen todo el saber experto.

Hoy quiero retomar este discurso y fundamentalmente, contextualizarlo en el tiempo y espacio que vivimos.
Hablamos de una sociedad posmoderna y globalizada, un mundo próximo en informaciones y avances científicos, tecnológicos; que nos sorprenden y muchas veces no alcanzamos a comprender cuando ya son superados... Nunca como ahora las barreras de distancias y tiempos fueron tan débiles... Nunca como ahora se promovió el desarrollo de medios de comunicación, modelos y paradigmas de integración, instrumentos pensados para el máximo bienestar, etc...
Pero también, nunca como ahora esta sociedad de avances y progresos,
muestra su rostro más injusto y desigual. La exclusión social, que no es otra cosa que marginación creciente, deterioro de las condiciones de vida, pobreza y miseria multiplicadas, educación y salud retaceadas; es mucho más que un fantasma amenazante; es una presencia concreta y dolorosa.
Desde esta profunda contradicción, en esta realidad, me pregunto, les pregunto:
- Es posible mantener operantes los principios que mencionara?
- Es posible un compromiso que aúne la praxis con la propia esencia?
- Es posible la esperanza de un futuro mejor?
SI, ES POSIBLE Y absolutamente imprescindible!.
Es más, me atrevo a afirmarlo, pues las utopías no han muerto, siguen vivas y poderosas en la medida en que se cree y se espera en ellas.
Es posible y enriquece el alma,
ser solidario con aquellos que más necesitan de nosotros, en el servicio cotidiano, compartiendo sus luchas y anhelos, en pos de una sociedad más justa y fraterna...
Es posible y enriquece el alma,
mantener una postura coherente y respetuosa ante la vida, comprometiéndose con el ser y no sólo parecer..
Es posible y enriquece el alma,
deshechar toda omnipotencia y practicar la humildad como fuente de toda eficacia probable...
Es posible!...
Ahora bien , cuál es el costo?
En épocas en que todo es mensurable, Y debe tener un precio, les diré que el costo es caro.
Es asumirse sin máscaras, con nuestros límites y la propia vulnerabilidad expuesta ante los demás... pero también, es valorar las fortalezas , y decidirnos, desde el pequeño o gran espacio que ocupemos, a desafiar la indiferencia y el individualismo, a apostar a la ternura de nuestros corazones y ser felices en el camino elegido...



Para finalizar, quien mejor que un poeta para darle vuelo a la emoción?
“Con las alas del alma desplegadas al viento desentraño la esencia de mi propia existencia sin desfallecimiento
y me digo que puedo como en una constante
y me muero de miedo, me muero de miedo
pero sigo adelante.

Con las alas del alma desplegadas al viento
porque aprecio la vida en su justa medida
al amor, lo reinvento
y al vivir cada instante y al gozar cada intento
sé que alcanzo lo grande
con las alas del alma desplegadas al viento”...

COLEGAS PROFESIONALES DEL 2000...
¡FELICITACIONES Y ADELANTE!"


P/D:
Eduardo Galeano, siempre oportuno lo resume magistralmente...
..."La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía?
Para eso, sirve para caminar"



1 comentario:

  1. A poco tiempo de sumarme como profesional al "maravilloso desafío" que propone esta carrera, recibir tan esperanzadoras palabras de quien tanto ha trabajado y trabaja por la salud y la educación es realmente emocionante. Gracias por alentar con cada artículo nuestra elección a futuro y reavivar esta hermosa vocación.

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